• Berta

Quién coño me ha mandado a mí ir a ver ballenas

Actualizado: 28 de feb de 2018

EJERCICIOS DE ESTILO. Todavía no se que coño hacía yo en Australia, en un barcucho, yendo de excursión. Solo nos faltaba cantar y ya éramos un grupo de veinte boy scouts haciendo el panoli en medio del mar. Además, yo no veía nada, tenía todo el pelo revuelto y cada vez que abría los ojos, la trenza perfecta de la pringada de mi lado me pegaba un latigazo en la cara. Nada podía ir peor hasta que a nuestro Capitán borracho y patapalo se le ocurrió que era una buena idea ponerse a contar milongas de cachalotes de esos, o lo que fuera que íbamos a ver. Os prometo que no se que coño hacía yo ahí. Solo me podía fijar en la cara cada vez más blanca del pelirrojo gafotas de la punta. En tres, dos, uno, trallaba. Su expresión de agobio in crechendo fue lo único entretenido del viaje. Entonces, el capitán borracho se puso a gritar, como invocando a un Dios o algo. Resulta que el ballenato de turno había aparecido. Genial, el barco parecía las rebajas de navidad. Me sentí obligado a ir a ver al bicho. Pues vaya, estaba como a 1000 km. Yo creo que el único que lo vio fue el borracho. Parecía una ola en toda regla, ni ballenas ni hostias. Vamos, una pérdida de tiempo más de todo el estúpido viaje a las antípodas que no se quién coño me mandó a mí hacer.